Kambó el veneno de sapo y sus orígenes.

Vamos, de una forma muy superficial a describir el Kambó, el veneno de sapo y sus orígenes. Si bien sabemos que su descubrimiento es ancestral, y parece que su origen no es cuestionado,  se le sitúa en  ciertas regiones de la selva amazónica. Entre las fronteras de las actuales, Perú, Brasil, y Colombia, ya que su utilización es muy anterior a las delimitaciones geográficas actuales.

Orígenes del Kambó

Se sabe  que ya era usada por lo menos hace más de 2000 años, por las tribus de la zona. Cada una de ellas podía tener una historia diferente sobre la obtención, utilización y resultados del consumo de Kambó. Siempre basadas en tradiciones orales, en ocasiones elevadas al altar de los mitos y leyendas. Y por supuesto con la sana intención de ensalzar las maravillosas propiedades del producto.

Rana mono

La leyenda Kaxinawa

Una de ellas está basada en los relatos procedentes de la tribu Kaxinawa o Huni Kuin. Indígenas ubicados en los ríos Purús y Curanja en Perú y los Tarauacá, Jordao. Breu, Envira, Humaita i Purus en Brasil.

Según cuenta la leyenda, los habitantes de la tribu enfermaron gravemente de forma masiva y sin conocer las causas. El chaman de la tribu después de aplicar todos los remedios que conocía, hierbas, ritos, sacrificios…incluso después de consultar con sus antepasados, no conseguía que la epidemia remitiera.

Kampu, que así se llamaba el chaman, decidió encontrarse con el Gran Espíritu, y para ello emprendió viaje al interior de la selva. Al encontrarse con Él, este le transmitió sus poderes y conocimientos sobre el sapo. Enseñándole, como tenía que cazar y sobre todo como atar al sapo para poder extraer sus excreciones sudoríparas, fruto del estado nervioso del animal.

De regreso a la tribu, aplicó los conocimientos adquiridos entre los miembros enfermos. La aplicación del ungüento mágico sano a la tribu a la que salvó de su extinción. Después de su muerte los poderes y el espíritu de Kampu pasaron al sapo, los cuales perduran en nuestros días. Y de ahí el Kampó el veneno de sapo .

Cómo ha llegado el Kambó a nuestros días

Lógicamente cada tribu tiene su leyenda, aunque lo que sí que les es común es su método de extracción y su modo de aplicar el Kambó el veneno del sapo.

A pesar de sus bondades y como  suele ocurrir cuando la fuerza se antepone a la razón,  su utilización fue decreciendo, después de la “conquista” de América. Todo lo que era propio de las culturas aborígenes no era aceptado. Cuando menos un producto procedente de un ser que desde el punto de vista de la religión cristiana no era visto con buenos ojos. Y para más inri venenoso, por Dios, eso era obra del mismísimo demonio.

Fué en 1925, cuando el misionero francés Tastevin, lo conoció y propagó las bondades del Kambó el veneno del sapo. Pero cuando realmente dio el salto importante, no fue hasta la llegada masiva de leñadores, venidos de las grandes ciudades, que empezaron a aplicar las técnicas derivadas de la obtención del Kambó y lo hicieron popular.

Kambó el veneno de sapo, de dónde se obtiene?

El sapo , cuyo nombre científico es el de Phyllomedusa bicolor, del cual se obtiene la preciada secreción, tiene su hábitat natural, tal y como hemos mencionado anteriormente  en algunas regiones de la selva amazónica. Y parece que no es posible, por el momento su cría en cautividad. A pesar de lo cual, el sistema de obtención  es el mismo que el que ya se realizaba desde hace más de los 2000 años ya mencionados.

Las costumbres de este anuro son nocturnas y arbóreas, por eso también se le conoce como la rana mono.

Estirados, los machos, pueden alcanzar una longitud de 100 mm y las hembras veinte más.

Su obtención se realiza a base de estresar al animal. El proceso es realmente sencillo.

Tras capturar al sapo, para lo que los habitantes de la zona, imitan los sonidos que emiten alrededor de los ríos y sobre todo cuando amenaza la lluvia, ya que es cuando los sapos tienen tendencia en agruparse.

Kambó el veneno del sapo, proceso de extracción

Las capturas, como decíamos son relativamente sencillas para los cazadores, son animales que dada su capacidad de segregar sustancias muy tóxicas, no tienen depredadores naturales. El hombre puede ser su único enemigo, pero dado que lo necesita para la obtención del preciado líquido, es muy respetuoso en el trato.

Sin tener en cuenta lo que para el animal supone que lo cuelguen de las cuatro patas, como si lo fueran a descuartizar. 

Esa postura en X estirado y tenso, provoca en el animal una situación de estrés, que se ve incrementada por las fricciones que le aplican los chamanes de la tribu en los muslos. El estrés les hace segregar la preciada sustancia.

Esta es recogida raspandola de la superficie dérmica del sapo y colocado sobre caña de bambú aplanada para su secado.

La liberación del sapo se produce cuando los expertos chamanes consideran que al margen de que pueda seguir emitiendo más secreciones, el animal pueda haber estado demasiado tiempo en esa postura nada cómoda. Por otra parte hay que tener en cuenta que no conviene lesionarlos, ya que según la tradición el Kambó el veneno del sapo , pierde sus poderes.

Kambó el veneno de sapo y sus 70 componentes

No se puede extrapolar ninguno de los componentes que podamos describir a aplicaciones caseras ni de cualquier otro índole.

Muchos son los componentes que configuran  el veneno de sapo Kambó  y su composición, sobre setenta son los que se le conocen. Sustancias extraídas de la secreción de sus glándulas situadas en la parte posterior de la cabeza y segregada cuando se encuentra estresado. Cada una de ellas con efectos  diferenciados sobre su actuación en el cuerpo humano.

Filòmedo            

Actúa con los receptores de la taquicinina, regulan la función de la dopamina, serotonina.                              Son potentes dilatadores aumentando la permeabilidad de la sangre en el cerebro. Actúan sobre las glándulas salivales, lagrimales e intestinos.

Sauvagina          

Libera los receptores de corticotropina, involucrados en el estrés, la ansiedad, la depresión y sobre comportamientos adictivos.

Adenoregulina   

Estimula la unió de agonistes en los receptores de adenosina, se ha demostrado que causa depresión en los ratones de laboratorio.

Phylocerol           

Es un neuropéptido hipotensor, estimula la corteza suprarrenal y la glándula pituitaria. Actúa como  analgésico.

Deltorfina             

Agonistas potentes de receptores opioides

Dermorfina.         

Son  agonistas opiáceo – mu cuya particularidad es la de actuar como analgésico. En estado natural  superan a la morfina entre 300 y 3000 veces, gran diferencia pero parece que dependerá de los  receptores su cuantificación.

Sólo se produce en el sapo Phyllomedusa bicolor, y concretamente en su parte dorsal y tiene propiedades alucinógenas.

Opiáceo , es un alcaloide presente en el opio. Aunque a otras sustancias con efectos similares también se la denomina igual. Si bien sería más correcto denominarlas opioides

Bombesina           

Péptido de 14 aminoácidos. Estimula la liberación de gastrina, hormona que estimula la secreción  de ácido gástrico.

También es conocido como un marcador para determinados carciomas de pequeñas células del pulmón, páncreas…

 

Como habréis podido observar, con esta escueta relación nos podemos hacer una idea de la complejidad del Kambó. Una joya de la naturaleza que esperamos no lleguemos tarde para que no desaparezca a causa del cambio climático y de la vorágine humana.

 

Ensayos y aplicaciones del veneno de sapo

El veneno de sapo Kambó , se le utiliza de forma  múltiple y variada. Pero no sólo se trata de utilizaciones clínicas sino que también está siendo explotado por sus propiedades alucinógenas.

Hoy por hoy los ensayos clínicos que se han realizado no son muy extensos. En la gran mayoría de los casos se han realizado en laboratorios con tubos de ensayo.

La comunidad científica y ante la creciente popularidad del Kambo, alertan de que no existen estudios fiables que confirmen las supuestas propiedades beneficiosas por lo que sobre el Kambó el veneno de sapo y sus aplicaciones, recomiendan prudencia.

No es una negativa a que pueda realmente ser la gran esperanza para combatir la futura ineficacia de los antibióticos. Sino una advertencia a que hay que seguir investigando para contrastar que las ilusiones se transformen en realidad.

A pesar de lo dicho, hay que rendirse ante la evidencia de hechos, sobre el Kambó el veneno de sapo y sus aplicaciones.. 

Se le conocen propiedades que actúan para :

Sistema inmunológico     Capaz de incrementarlo

Presión arterial                  Capacidad para hacerla bajar con mucha facilidad.

Percepción sensorial        Fuerte incremento de la capacidad de los sentidos.

Fuerte analgésico              Mejorando la respuesta al esfuerzo físico y ante la resistencia.

Purga profunda                  Tiene la facultad de provocar un tránsito intestinal, entre 5 y 10 veces más rápido de lo habitual.

Digestibilidad                      Es un buen digestivo.

Analgésico                          Ante dolores provocados por cuadros cancerígenos y renales. Su poder es entre 300 y 3000 veces el de la morfina. 

Anti inflamatorio                 Dado su gran pode bactericida.

Drogodependencia             Es de gran ayuda para las adicciones, puede desenganchar con cierta facilidad.

Defensores de la aplicaciones del Kambó

Es evidente que existen más defensores que detractores del kambó el veneno de sapo  y sus aplicaciones.

Posiblemente en lugar de detractores habría que llamarlos escépticos ante el fenómeno Kambó. Lógicamente a los defensores hay que otorgarles el beneficio de la duda. 

Dejaremos de lado a los depredadores que sólo piensan en amasar dinero, que «de haberlos haylos«, y nos centraremos en los que han recogido las tradiciones de chamanes.

En algunos círculos establecen dos plazos el corto y el largo.

En el primer caso parece que se despiertan y agudizan  todos los sentidos. La atención se incrementa, al tiempo que el estado anímico se fortalece  el físico se refuerza.

Por otro lado en el largo plazo las condiciones generales se ven reforzadas. Sistema inmunológico, fatiga…  

Parece ser que es conveniente recibir varias sesiones espaciadas en no más de 5 o 6 días entre ellas.

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