Adivinanzas de sapos y ranas

Como la mayoría de los animales, las adivinanzas de sapos y ranas forman parte de la tradición popular.  Existen adivinanzas de muchas clases, de animales, frutas, sensaciones, adivinanzas cortas para niños, para adultos, adivinanzas difíciles para adultos, niños. Nadie se escapa a los tentáculos de los acertijos y adivinanzas.

Aparecen dos sujetos el que suelta la adivinanza, dominador, y el que la recibe, dominado. Si bien son estados que pueden variar en función del conocimiento y  la astucia del interpelado. Hecho que era utilizado en ocasiones para decidir incluso sobre la vida de las personas.

Adivinanzas de sapos y ranas: contenido

Adivinanzas para adultos de sapos y ranas

Lógicamente las adivinanzas para adultos siempre han existido. Incluso llegando a ser fuente de inspiración de grandes pensadores y escritores. Sófocles con el enigma de Edipo puede ser un buen ejemplo de ello. Griegos, romanos,  en la Edad Media, renacentistas, poetas…, todos las han utilizaron en algún momento. Ya sea en la forma tradicional que conocemos como tal o a través de jeroglíficos, motes, los modernos colmos «sabes cuál es el colmo de un….», en definitiva adivinanzas para adultos, con más o menos complejidad.

A pesar de que está considerado un juego y de aparente inocencia, cabe hacer un poco de historia para  darse cuenta de que también fueron las adivinanzas para adultos utilizadas con fines no demasiado plausibles

Orígen de las adivinanzas

La adivinanza se define como la transmisión de la tradición por vía oral. Por lo que las experiencias, actitudes, todos los actos del quehacer diario, sentimientos, creencias, todo se conoció a través de la cultura  de la tradición oral. Los relatos, leyendas, transmitidos de generación en generación han permitido que hasta la aparición se pudieran preservar los conocimientos de los antepasados. Las adivinanzas para niños son la prueba de ello.

Se desconoce el origen de las adivinanzas. Y lo cierto es que no sería de extrañar que aparecieran  desde el mismo momento en que el hombre pudo relacionarse. Muy probablemente las adivinanzas de sapos y ranas aparecieran cuando el hombre supo relacionar el croar de las ranas con la lluvia. 

Lógicamente es imposible conocer  en qué época se planteó la primera adivinanza, aunque sí se conocen en textos  en sánscrito, en la Biblia, así como en textos de los clásicos. Grandes filósofos, poetas, dramaturgos, las utilizaron para sus obras. Pero si cabe destacar a alguien  en  la antigua Grecia a  Cleobulina, poetisa y filosofa  quién sobresalió en la composición de adivinanzas .

Por otra parte y según parece en China durante la dinastía Sung y en la ciudad de Hang Cheu. Convivían con los artistas los creadores y contadores de adivinanzas. Eran los preferidos del gran público, apostaban dinero contra aquellos que quisieran retarlos a descubrir sus adivinanzas difíciles. Nunca las volvían a utilizar si eran descubiertas. 

En la tradición zen, el koan, es una especie de adivinanza. En la que el maestro plantea al alumno, una pregunta de una forma más o menos absurda para comprobar sus progresos. Entre los más conocidos es aquel en el que el maestro pregunta a su alumno, después de hacer una palmada con las dos manos. «Este es el sonido de dos manos, cuál es el de una sola mano» o aquel otro » cuando un árbol cae en el bosque, hace ruido si no hay nadie para escucharlo?»

En china era habitual plantear adivinanzas más o menos rebuscadas a los extranjeros. Con ello se conocía su capacidad intelectual para integrarlos en la formación de sus cortesanos.  

En otras culturas como la Maya, tenían las costumbres muy bien representadas en la Na´at, o adivinanzas con una gran importancia como elemento transmisor  de costumbres entre generaciones

En cualquiera de los casos, vemos que los retos intelectuales siempre han existido. De ahí que no es de extrañar que hayan llegado hasta nuestros días esas ingeniosas adivinanzas dificiles y fáciles. Que hacen las delicias de pequeños y grandes.

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